EDUCADORES DESEANTES VS PROTOCOLO

Frente a las prácticas monitorizadas y alienantes cada vez más frecuentes en la Nueva Gestión Pública, proponemos un educador con un fuerte deseo, alguien que ame la profesión. Alguien capaz de sostener que no-todo el saber esta escrito y que cada caso es único, singular, y merece ser tomado en su particularidad.

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ET, 1982, STEVEN SPIELBERG.

Porque frente a la burocratización del acto educativo, lo que nos viene de vuelta y de manera insoportable es una caída fatal del deseo de educar, en el sentido de una dificultad para sostener la posición ética y subjetiva necesaria para acometer el acto que la educación podría proveer. ¿Será esto a lo que coloquialmente llamamos la “crisis” de la educación? Sabemos que el deseo es el motor de la transmisión de las herencias culturales y el lazo social.

La figura del educador, y por extensión la de otros profesionales de atención directa, se sostiene de un deseo. Pero entonces, si no hay “el deseo de educar” nos encontramos con el burn out de los profesionales encarnado en estas figuras del control social y el etiquetaje de personas, que tan bien conocemos e incluso hemos vivido en primera persona.

Y ¿Cual es el deseo de ser educador?

Esta, es pues, una pregunta que hay que responder UNO por UNO. Para poder tratar con el malestar del otro, uno debe previamente ser capaz de interrogarse sobre su propio malestar, atravesarlo y nombrarlo. Necesitamos educadores con un fuerte deseo, que no vayan a dimitir de su función. Y el deseo siempre incluye la falta, la de cada uno, ya que sin falta el deseo se torna imposible. Uno debe estar en falta para poder desear. Es sobre esta dialéctica, entre la falta y el deseo, de lo que hablamos cuando decimos que el educador debe ser capaz de tomar la palabra. Y esto es, precisamente, lo que va a poder poner en marcha el porvenir de la Educación Social atendiendo a la subjetividad de cada profesional, de cada disciplina, de cada dispositivo.

Por ejemplo, interrogarse sobre la práctica que uno realiza bien puede ser una de las maneras que encontramos para no ceder ante las dificultades a las que nos convocan el exceso de gestión y burocratización de nuestra praxis. Poder pensar sobre la función de los dispositivos de atención social, los lugares y los tiempos subjetivos, para hacer emerger algo del orden de lo particular y sostener el deseo de cada uno frente a las embestidas de la Nueva Gestión Pública.

INTERABIDE ASOCIACIÓN EDUCATIVA

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5 respuestas a EDUCADORES DESEANTES VS PROTOCOLO

  1. No puedo estar más de acuerdo con vosotros. Me parece fundamental, la base, la cuestión clave de nuestro presente y nuestro futuro… y no sólo como profesionales. Ser capaces de poner el freno ante una estructura socioeconómica que propicia que en nuestro quehacer profesional todo tiene que ser cuantificable, competenciable, medible, encajable en un corsé [llámenle plan, programa, proyecto]… y defender que, por encima de todo, nuestra tarea es una tarea humana, que supone ir al encuentro de cada persona, con su realidad, con sus singularidades, y que hay aspectos que no obedecen en ningún caso a los límites de una lógica economicista, productivista y programática.

    • interabide dijo:

      Excelente reflexión!! “Ir al encuentro de la singularidad”. Esto es la Educación Social. Muchas gracias por tus palabras y decirte que nos encantaría tener contacto contigo. Si quieres mandarnos alguna recomendación, lectura o comentario, estamos a la espera. Un cordial saludo.

  2. Inés dijo:

    Buen artículo! que cuestiona y nos devuelve a cada uno y una de nosotras la pregunta sobre ¿cuál es nuestro deseo?¿ qué posición tengo yo y que posición tiene la persona que acompaño., en el acto de acompañar?
    Si cada uno y una de nosotras no tenemos claro algunas de estas cuestiones, es muy fácil que nos convirtamos en unos títeres más al servicio de intereses ajenos . Seremos buenos profesionales en lo que nos pidan si , pero títeres al fin!

    • interabide dijo:

      Excelente Ines. Exactamente el educador y la educadora que deciden realizar una práctica ética, debe interrogarse sobre esta cuestión que resulta ineludible. En caso contrario, queda extraviado entre los encargos institucionales (Cada día mas protocolarizados) y el sujeto. Un saludo!

  3. Se trata de encontrar el deseo.. aunque quizás esto sea como dibujar, no tanto algo que buscar sino algo que se ha perdido por otros imperativos… y una vez encontrado se tratara de ponerlo en diálogo.. porque como toda buena parte de uno o de una debe convivir con otras tantas partes. En el deseo encontramos la vitalidad. Y como todo aquello que vive es difícil de dominar.. quizás por ello lo importante sea no hacerlo… Y sí nombrarlo aceptarlo e irlo incorporando como parte de lo que es que no es otra cosa que la vida misma… muchas gracias Cosme Sánchez Alber por seguir haciéndonos pensar.

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