LA ESCRITURA EN LAS ADOLESCENCIAS: ¿Están hoy más sólos?

Pues sí, Van Sant (PARANOID PARK, 2007) nos muestra como la juventud busca incansable otros modos de habitar su malestar y su lazo social. También nos advierte: la adolescencia es un periodo de extremo sufrimiento. Alex, nuestro joven protagonista, encontrará una solución muy particular frente a su inefable malestar:

Escribir “aquello que no se puede decir”

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PARANOID PARK, 2007, GUS VAN SANT.

La escritura, para Alex, cobra el valor de una invención para tratar algo de su malestar. Este acto nos recuerda a otros jóvenes que como Alex también recurrieron a la escritura ante situaciones adversas: Ana Frank y sus Diarios o el joven Arthur Rimbaud que inaugura las adolescencias modernas en vagabundos. La escritura aparece como un acto que permite a los adolescentes tratar con aquello que no se puede decir. Esta cuestión es fundamental en las adolescencias, pues éstas plantean recurrentemente cuestiones para las que los jóvenes no encuentran un lenguaje, bien porque se trata de cosas de las que está “prohibido” hablar, bien porque el propio lenguaje del adulto le resulte insuficiente, extranjero.  En todo caso, es habitual que el joven no encuentre las palabras ni las figuras adultas, ni los lugares sociales, donde alojar aquello que le cuesta decir. Por eso Philippe Lacadee nos sugiere que de lo que se trata es de una crisis de lenguaje: el lenguaje construido al amparo de los padres se muestra impotente frente a los descubrimientos de la pubertad. Hay algo de lo inefable en esta “la más delicada de las transiciones” que es la pubertad.

Como nos muestra Susana Brignoni en su texto Pensar las adolescencias, el recurso a la escritura abre una posibilidad de tratamiento al malestar, muchas veces difuso, de los adolescentes. Es por tanto un momento prolífico para la escritura de diarios íntimos, poesías, cartas de amor, cuadernos de viajes, relatos de ficción o letras de canciones que dan muestra de lo que emerge como un indecible en esta época de la vida.

¿Están hoy más sólos los adolescentes?

Si bien durante la modernidad existían ciertos rituales de paso que permitían a los jóvenes organizar y atravesar el intervalo para devenir hombres o mujeres. Parece que la época actual ha dejado algo más sólos a los chicos frente a estos pasajes. De ahí que sean ellos mismos los que inventen artificios para transitar de la niñez a la adultez: nuevas culturas juveniles, nuevos lenguajes, tatuajes (Otra forma de escritura, en este caso, en el cuerpo) y ciertas formas transgresivas que den prueba de que ya no son unos niños.

“Para ello es necesario tener en cuenta que el adolescente está marcado por un sufrimiento que no cesa, pero respecto al cual tiene una relación de extranjería. Esto quiere decir que lo percibe como si viniera desde fuera y se encuentra con dos dificultades muy actuales: No encuentra lugares en los que poder inscribir lo que le pasa, y no localiza facilmente a un referente a quien dirigir un llamamiento y solicitar su apoyo.”

Susana Brignoni, PENSAR LAS ADOLESCENCIAS.

INTERABIDE ASOCIACIÓN EDUCATIVA

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